miércoles, 25 de abril de 2007

LA LUNA NUEVA: UNA PERSPECTIVA DIFERENTE

¿Hace cuánto no piensa en su infancia? ¿Hace cuánto dejó atrás aquel juego que tanto le gustaba por considerarse mayor para jugarlo?


En esta obra, Rabindranath Tagore filósofo y escritor indio, retoma esos pequeños detalles que durante la infancia nos caracterizan: la inocencia, la credulidad, la fantasía, etcétera. De manera sencilla y profunda, Tagore nos invita a volver sobre nuestras preocupaciones infantiles, sobre aquellas preguntas que nos hacíamos antes de que la realidad contaminara nuestras imaginaciones.


Con una selección de palabras muy dulces, el autor observa muchas cuestiones que como adultos pasamos por alto. Exalta el valor de la fantasía y desde una perspectiva infantil habla de la vida con suma experiencia. Suena contradictorio, pero la sabiduría de un niño, aquella que su corta experiencia le da es una perspectiva diferente y muy enriquecedora.


La Luna Nueva”, dividida en pequeños capítulos que abarcan temas diversos, dan una riqueza enorme al libro. De fácil lectura, esta obra se presta para que cada lector interprete y aplique cada lección a su vida, para que aprenda, responda y encuentre justo lo que necesita.


En cada párrafo esta plasmada la personalidad del autor. Cada respuesta que nos brinda tiene un tinte filosófico y poético pero al mismo tiempo es muy claro y accesible.


La Luna Nueva” es una invitación. Es retomar nuestros sueños, replantearnos esas preguntas que alguna vez fueron vitales y por qué no, revalorar nuestras prioridades.

Es dar una mirada al pasado, es dejar de lado todas nuestras preocupaciones banales para regresar a aquellas que son trascendentales. Es encontrar ese sabor que tiene la vida, esa magia que nos brindan los sueños y ese brillo que sólo la fantasía nos da.


Los niños tienen respuestas a las preguntas más difíciles de la vida, y con esa inocencia con la que está narrado el libro, Tagore nos muestra la otra cara de la moneda, esa cara que dejamos atrás por considerarnos muy mayores para jugarla.


En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición, y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.”

-Rabindranath Tagore


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