Esta parte es muy importante, pues normalmente se piensa en iniciar el negocio con un socio o varios, sobre todo si uno no tiene la experiencia o el know how del mismo.
Hay que considerar que el asociarse con alguien es mucho más dificil que casarse, por lo que habrá que tener mucho cuidado de con quién lo hace uno.
¿Quién no ha sabido de sociedades fallidas en las que se rompen inclusive hasta vínculos de parentesco?
Esto tiene varias explicaciones, cuando el negocio va bien, todo es miel sobre hojuelas, los problemas empiezan cuando se comienza a tener pérdidas o que no se produce suficiente utilidad para mantener el ritmo de vida de los socios, o bien, cuando uno de ellos quiere tomar ventaja sobre los demás.
El tener un socio implica que vas a convivir con esa persona mucho más tiempo que con tu propia familia, y si de entrada no hay empatía, las cosas salen mal desde el principio.
La conseja popular advierte que no hay dinero más caro que el de los socios, de ahí la relevancia de este punto.
Por todo esto siempre es mejor el vencer el miedo a hacer algo solo y emprender el negocio por propia cuenta, sin depender de alguien más, no sólo en el aspecto económico sino tambien en la toma de decisiones.
miércoles, 17 de octubre de 2007
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